El proyecto Bo2W une a países ricos y pobres en el reciclaje de basura electrónica

basura electrónicaEn 2017 se prevé la creación de 47 millones de toneladas de residuos electrónicos.

 Donde hay luz hay sombra. Nadie duda de la gran revolución que han supuesto los dispositivos electrónicos en la vida de buena parte del planeta. La actualización permanente de la tecnología supone, al mismo tiempo, la acumulación diaria de miles de aparatos que llegan al final de su vida útil, dando lugar a una creciente montaña de desechos electrónicos. Las previsiones de crecimiento para esa “montaña” es enorme; de los 41 millones de toneladas anuales que se generan actualmente a 47 millones en 2017. El problema no se limita al tamaño de los residuos, sino a la toxicidad de muchos de los componentes electrónicos. Los países ricos lo han solventado enviando su tecnología obsoleta a los países en desarrollo para su reutilización. Pero lo cierto es que la mayor parte de esa tecnología acaba acumulándose en grandes basureros electrónicos, donde los componentes nocivos se filtran poco a poco al subsuelo y miles de personas malviven tratando de extraer manualmente los metales más valiosos o los componentes vendibles. Los riesgos para el medio ambiente y la salud son cuantiosos.

Desde 2013 los países en vías de desarrollo están produciendo mayor cantidad de basura electrónica que los países industrializados. Durante 2014 Latinoamérica originó 3,95 millones de toneladas de basura tecnológica. Además, de los 21 países que conforman América Latina sólo Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México y Perú disponen de normativas para la regulación de los desechos electrónicos; y de esos, sólo Brasil, Costa Rica y México cuentan con instalaciones certificadas R2, el estándar internacional para el reciclaje responsable. En general faltan sistemas que abarquen todos los procesos de gestión de los desechos electrónicos: recolección de los desechos, procesamiento previo (para separar los componentes de los residuos) y procesamiento final (refinado y eliminación de materiales inservibles). Habitualmente no disponen de suficientes fondos para dar soporte a la transferencia tecnológica y a la creación de una industria del reciclaje compleja. Para poder establecer una infraestructura realmente moderna se necesita un gran conocimiento tecnológico, grandes inversiones en equipos industriales y medidas de control ambiental. Finalmente, la falta de concienciación del usuario también establece una barrera más en el proceso de crear sistemas eficaces de recogida de los desechos.

En busca de soluciones

Desde United Nations University (UNU) se está coordinando un proyecto que busca involucrar a las diversas instituciones relacionadas con el problema de la basura electrónica. Se trata de Bo2W (Best of two worlds), una iniciativa con la que se quiere crear una “cadena de suministro inversa” de carácter global, en la que las instalaciones de tratamiento de residuos de varios lugares colaboren para reciclar diferentes materiales en distintas etapas del proceso.

El proceso de desmontaje por el que se separan los elementos todavía útiles de lo que no, es uno de los más viables económicamente, debido a los bajos costes laborales y la poca necesidad de equipación. Elementos como las placas base o las baterías requieren un tratamiento mucho más especializado y complejo de lo que pueden asumir actualmente los países en vías de desarrollo, por lo que esos componentes irían directamente a instalaciones globales especializadas en tratarlos y eliminarlos de manera segura. Con el modelo Bo2W entran en conexión ambos mundos. Por un lado el desmontaje manual controlado de los países en vías de desarrollo y, por el otro el tratamiento y eliminación de los elementos más conflictivos en plantas de procesamiento global.

El sistema Bo2W se ha puesto a prueba, revelándose su potencial como más económico y respetuoso con el medio ambiente. En los ensayos realizados por las instituciones asociadas a este proyecto se probó la eficacia del concepto comparándolo con técnicas de reciclaje más informales como el desmantelamiento y posterior extracción de los materiales mediante lixiviación ácida de placas y circuitos, o el triturado de desechos. En el caso de la trituración los elementos reciclables que se generan son menos puros que mediante el desmantelamiento manual de Bo2W, que permite separar las partes logrando que la mezcla de componentes sea mínima, además de requerir una inversión de maquinaria y mano de obra mucho menor.

Para los países en vías de desarrollo el sistema Bo2W puede aportar soluciones a corto plazo en tanto que disponen de la capacitación necesaria para disponer de las instalaciones adecuadas para el tratamiento global de los residuos. De momento el sistema Bo2W es bastante flexible y adaptado a las condiciones locales, de manera que cada lugar decide el grado de desmontaje de los componentes y lo que se envía a las instalaciones globales. Los proyectos piloto que se desarrollaron en China e India demostraron también la importancia de los factores sociales en el éxito de este esta iniciativa. Se ha comprobado que el modelo funcionaría muy bien en países relativamente pequeños que generen cantidades limitadas de basura electrónica. Igualmente, el sistema necesitaría implementar un sistema de información, registro y seguimiento de las partidas de desechos que se envían a otros países. Desde UNU se defiende que este tipo de cooperación sería positivo a la hora de fomentar el intercambio de conocimientos sobre los materiales y las técnicas de tratamiento. A la larga se espera que esto acabe dando lugar a la creación de instalaciones locales de tratamiento y eliminación cuando la financiación lo permita y esté disponible la tecnología know-how.

Fuente: Rich and poor nations can link up to recycle E-waste, de Ruediger Kuehr y Feng Wang publicado en United Nations University

Imagen: Fairphone

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