Hay nuevos, viejos, grandes o chicos, según la zona; el gobierno porteño sostiene que el sistema de higiene se evalúa constantemente y eso motiva los cambios; en julio terminaría la renovación
Por Laura Rocha | LA NACION
De metal y tapa negra, plásticos, grises, verdes, celestes, soterrados, de carga horizontal, de carga vertical… La variedad de contenedores que forman parte delmobiliario urbano de la ciudad es amplia.
Hace un par de años, el gobierno porteño decidió que los residuos se dispondrían en contenedores. Sin embargo, aún no se terminó de definir cuál es la mejor tecnología para las calles: al menos cinco clases distintas de contenedores conviven entre los 19.000 distribuidos.
Los dispositivos fueron incluidos en la nueva concesión de residuos que comenzó a fines de 2014. El anuncio oficial indicaba que para este mes toda la ciudad contaría con contenedores, pero el plazo se extendió a julio. Para entonces, se supone que también habrá mayor uniformidad en los recipientes, algo que reclaman los vecinos para saber cuáles son para basura diferenciada y cuáles no, y si son sólo para grandes generadores de residuos o para domicilios particulares.
Las autoridades no creen que las diferencias entre los dispositivos generen malos entendidos. «El contenedor de basura se ha incorporado definitivamente. Su presencia implica una dinámica que nos obliga a revisar constantemente su funcionamiento. Siempre estamos probando nuevas tecnologías para optimizar el sistema», explicó el ministro de Ambiente y Espacio Público, Edgardo Cenzon.
Hoy, la mitad de la Capital está contenedorizada, según indicaron en el ministerio. La disposición en las calles varía diariamente. Los contenedores, que cuestan entre $ 15.000 y 20.000 (el valor incluye la amortización y el posible recambio) deben ser comprados por la seis empresas que prestan el servicio de recolección.
El tipo de contenedor que cada vecino tiene cerca de su casa depende de la zona y de la velocidad con que la empresa concesionaria los instala o los reemplaza. Por ejemplo, en el microcentro, en el área peatonalizada se pueden encontrar los soterrados. Son una especie de buzones distribuidos en grupos de a tres en calles como San Martín, Bartolomé Mitre o Marcelo T. de Alvear. La descarga está a cargo de la empresa Aesa. Se han instalado 120 de los 210 previstos.
A pocas cuadras de allí, sobre Leandro N. Alem, aparecen los contenedores negros con capacidad de 3200 litros. Son los mismos que mayoritariamente ocuparán las calles de la ciudad. En el centro no hay dispositivos para residuos reciclables; es necesario contactarse con la cooperativa de cartoneros que opera en el lugar.
Según Ambiente y Espacio Público ya se instalaron 17.100 contenedores metálicos nuevos de los 28.100 que se necesitan para recolectar toda la basura que genera la Capital.
En octubre de 2014 más del 60% de la ciudad estaba contenerizada, aunque sólo el 24% con depósitos metálicos. El resto eran con contenedores plásticos de 1100 litros de capacidad, que ahora están siendo reemplazados gradualmente.
«Los metálicos tienen una capacidad de 3200 litros, son más difíciles de vandalizar y de robar, y cuentan con un servicio completamente automatizado de carga lateral. Este sistema elimina las bolsas de basura en las calles y la recolección manual», indicaron en el ministerio.
El recambio es lento. En Núñez, Villa Urquiza, Colegiales y en muchas cuadras de Villa Crespo se pueden ver resabios de los recipientes plásticos que comenzaron a colocarse durante la gestión de Jorge Telerman, hace más de ocho años. Hay al menos cuatro versiones: los de pedal, los manuales y los grises. En las últimas semanas se sumaron otros con 3750 litros de capacidad con descarga vertical, lo que genera que se puedan instalar en ambas aceras.
Algunos vecinos no comprenden bien dónde deben depositar los residuos reciclables. Carolina Sierra, de Villa Crespo, deja sus residuos en Hidalgo y Ferrari. Su experiencia con los contenedores no es buena: «Siempre están llenos de basura adentro y alrededor. Proliferan cucarachas y ratas, más que con las bolsas», dice. En la zona no hay receptáculos con forma de campana verde para ese tipo de deshechos; si bien se disponen en bolsa separada, terminan en el mismo contenedor.
La instalación de campanas verdes está más retrasada. Las cifras oficiales indican que de las 7335 que se colocarán por ahora se han dispuesto 2312, el 32%. En las comunas del sur el proceso culminó y en Palermo muestra gran avance.
En Belgrano, donde se pueden ver varias instaladas, se está reformulando el plan. Eso, al menos, es lo que entienden los encargados. Walter Sauer llevaba hasta la semana pasada los reutilizables a una campana en la zona de La Redonda. Pero la retiraron y no la repusieron. «Ahora el material que se separa en el edificio se lo entrego a un cartonero», explicó..

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